Antes de enseñar,
tuve que encontrar mi camino.
No llegué aquí siguiendo un plan perfecto, sino descubriendo qué era lo que de verdad me movía: comprender a las personas.
Estudié Dirección y Creación de Empresas. Pero, en la última clase de la carrera, un profesor me habló de inteligencia emocional. Aquella conversación cambió mi rumbo: lo que me interesaba no eran los negocios en sí, sino cómo sentimos, pensamos y nos relacionamos.
Vinieron años de libros, preguntas y cursos, y después un máster en Psicología Social. Quería aprender con orden y profundidad, también aquello que me costaba. Ese camino me llevó al cerebro y a una curiosidad que todavía hoy me acompaña.
Hoy acerco la neurociencia y la gestión emocional a personas y equipos, con herramientas prácticas para entender lo que sienten y responder con más claridad.
Eso es lo que une mis formaciones, mi libro y Hapiens: que comprenderte no se quede en una idea, sino que te ayude en tu día a día.